La Banca en la Sombra

Frederico B. Vasconcelos
Abogado del Banco Central de Brasil

La globalización es un concepto conocido en el entorno del sistema financiero desde mediados del siglo XVIII, periodo en el que ya se percibía la interferencia directa en un país de alguna práctica que había sido producida en otro, aunque separados por océanos y grandes distancias. Barry Eichengreen, un reconocido economista y profesor de la Universidad de Berkeley, en su libro “La globalización del capital”[1] muestra que los cambios efectuados por la autoridad monetaria en Inglaterra, con el objetivo del balance de las cuentas internas, generaban necesariamente la necesidad de ecualización sistémica por los instrumentos de la ciencia económica, de inmediato en los países vecinos, y sucesivamente en las tierras más remotas en movimientos de asimilación paulatinos.

Desde ese momento hasta la actualidad, como una reacción colectiva de los países a los movimientos off shore, la globalización se ha hecho sentir con más fuerza debido a la velocidad de la información, aumentado la tasa exponencial de tiempo real de conocimiento de un hecho lejano. Con eso, los cambios provocados por los instrumentos financieros en cualquier país, no se restringen a los límites de su territorio, imponiendo una reacción inmediata al resto del mundo. Para complicar un poco la situación, la dinámica natural de complementariedad financiera en el planeta ha creado un ambiente que vive y crece fuera del control formal del sistema bancario mundial, llamado Shadow Banking o La Banca en la Sombra.

De acuerdo con la definición del Financial Stability Board (FSB)[2], Shadow Banking es la “intermediación crediticia que implica entidades y actividades fuera del sistema bancario normal”, concepto también conocido como Market-Based Financial. Este fenómeno financiero implica varias operaciones muy corrientes en el día a día del negocio, pero tiene una característica muy importante que le añade relevancia, su curso marginal por la supervisión bancaria.

Estos eventos son observados por las autoridades monetarias, aunque su monitoreo comenzó a ocurrir en más detalle sólo a partir de 2011, cuando se comenzaron a realizar informes formales de su impacto en el sistema financiero mundial. Cada año, el Financial Stability Board (FSB) publica un informe de vigilancia mundial del fenómeno, para medir su influencia en el ambiente financiero y bancario, considerando la cantidad voluminosa de los préstamos que se realizan en la margen del sistema bancario regulado. En el último informe[3], publicado el 30/10/2014, comienza a delinear el tamaño exorbitante de ese entorno.

Entonces, ¿qué importa eso a los pobres mortales y qué relevancia tiene este evento en la vida de las personas?

El flujo de capital y los activos deben ir acompañados no sólo en los estrechos límites de un país, sino en todo el mundo debido a la interrelación de los sistemas financieros y bancarios, en busca de la defensa de los ideales similares – a veces antagónica entre países -, la estabilidad de la moneda local y salubridad de estos sistemas.

La ruptura de la estabilidad de un sistema financiero, como ocurrió en 2008, en la crisis empezada en los EE.UU., desde el colapso de los bancos Merrill Lynch y Lehman Brothers, es el fantasma que se tiene como objetivo combatir con la regulación, mediante sus instrumentos para supervisar y, en algunos casos, intervenir con la purga de los fenómenos que pueden causar un riesgo sistémico.

En este punto el concepto puesto gana relevancia, por lo que si en un sistema controlado no se pudo evitar una catástrofe financiera de dimensiones globales, imagínate en un circuito en paralelo, que se comercializa grandes volúmenes de activos, completamente fuera de la regulación del sistema bancario, pero que impacta directamente en el resultado.

Según el Fondo Monetario Internacional – FMI[4], sólo en activos de países emergentes movidos por 2013 alcanzó 7 trillones US$, y su crecimiento es mucho mayor que los activos negociados a través de las instituciones financieras reguladas. En China aumenta un 20% cada año su volumen de negocios en el ambiente de La Sombra. En Brasil, los activos en este entorno, crecieron de 25% a 50% del PIB entre 2002 y 2013.

En un flujo de caja de esta magnitud y en estas condiciones puede socavar la estabilidad financiera mundial, debido a los cambios bruscos no controlados, con impactos más negativos que la crisis experimentada en 2008. Este panorama es tan real que el gobernador del Banco de Inglaterra y jefe de la FSB, Mark Carney[5] indica que La Banca en la Sombra en los mercados emergentes será el motor de la próxima crisis financiera global.

Hace unos días el Banco Nacional Suizo cambió sus reglas de intercambio causando conmoción en todo el mundo y la agitación en los mercados financieros y bancarios. Este movimiento se produjo dentro del sistema bancario formal y fue capaz de lograr operaciones financieras considerables. Imagínese en un entorno financiero que se estima que se han movido 67 mil billones de dólares en 2011, sin una regulación adecuada. Cualquier movimiento brusco podría causar una descarga grave en la economía mundial.

Si este ciclo tiene alguna ventaja económica que se puede extraer, el tiempo lo dirá, teniendo en cuenta el conocimiento incipiente de los efectos reales del sistema global. Es cierto que el uso positivo de este nicho financiero, o de los elementos que puede traer, debe preverse para la vigilancia estrecha de su interacción con el sistema bancario regulado.

Por ninguna otra razón, el Banco de Inglaterra viene haciendo la promoción de discusiones, cada mes de septiembre, por 5 días, en encuentros en Londres[6], para los miembros de los bancos centrales de todo el mundo, con el objetivo de intercambiar experiencias y sintonizar con las herramientas de supervisión, buscando el desarrollo de instrumentos para la monitorización del fenómeno.

La ocupación con el seguimiento de las operaciones en curso en este entorno, como una forma de la política macroprudencial y la gestión del riesgo, debe ser una prioridad de las autoridades monetarias, ya que mientras que las actividades en el Shadow Banking son naturales y legítimas, su crecimiento presenta una vitalidad juvenil, imponiendo la adaptación eficaz de las herramientas de mapeo económico sobre este importante actor en el escenario mundial.

Ese artículo no representa la opinión del Banco Central de Brasil.

Referências

[1]     Eichengreen, BARRY. A Globalização do Capital. Ed. 34.

[2]     Financial Stability Board (http://www.financialstabilityboard.org/).

[3]     Global Shadow Banking Monitoring Report 2014 (http://www.financialstabilityboard.org/wp-content/uploads/r_141030.pdf?page_moved=1)

[4]     http://www.imf.org/external/pubs/ft/gfsr/2014/02/pdf/c2.pdf

[5]     The Economist – http://www.economist.com/news/leaders/21601826-shadow-banks-helped-cause-financial-crisis-better-regulated-they-could-help-avert-next

[6]       http://www.bankofengland.co.uk/education/Documents/ccbs/Prospectus2015.pdf

 

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